sábado 14 de enero de 2012

La dueña

Doña Eulogia es la mujer más poderosa del pueblo. No tiene propiedades ni dinero. Sólo es dueña y señora de sus emociones.

martes 4 de octubre de 2011

Adivina mi nombre

—Lo que más deseo en este momento es ser famoso —escribió el escritor.
—Ya lo eres —gritó a coro la enardecida multitud de cucarachas.

Por el amor a las diferencias

Aly de Villers
Acuarela sobre papel

Tildólogo compulsivo


Nació sobre un pupitre de la Real Academia Española. Hijo de la famosa filóloga Sílaba Tercera, estudió la educación básica bajo la supervisión de su abuela Esdrújula.
A principios del siglo XXI fundó, en Grave, Itálica, el Instituto de estudios superiores de la tilde. Actualmente funge como único miembro autorizado para quitar y poner acentos a discreción. Sus experimentos lo han hecho merecedor del Premio Nóbel de gramática, y le han ganado un lugar en la rotonda de los hombres agudos.

lunes 3 de octubre de 2011

Rodrigo Ayala
Chimpancé y pensador, 2010.
Óleo / tela 90 x 80 cms.

Utopia Il

La vecina tiene tres grupos de enemigos: uno por las cosas que ha dicho, otro por las que no dice, el restante por las que piensa decir.

Utopía I

Decidí hacer limpieza y escombrar el cajón de mis enemigos. Quedó completamente vacío. Todos, según mi ego, eran una basura.
Rodrigo Ayala
Chimpancé y Matisse, 2010.
Óleo / tela 80 x 90 cm.

martes 27 de septiembre de 2011

Sugerencias

Al usar la aspiradora pienso que limpio mis actitudes negativas. Mis enemigos dicen que necesito un aparato más potente.

jueves 1 de septiembre de 2011


Marco Solares

lunes 4 de julio de 2011

Harta del mismo cuento

—Ya no soporto —repetía ella mientras las destrozaba.
El escritor la encontró fuera de sí sacando las máscaras del closet: la de borracho promiscuo, la de misógino, la de vicioso, la de proletario y macho.
Sólo retuvo la de gatito vulnerable a la hembra fuerte.
—¿Qué haces? —preguntó él sintiéndose desarmado.
—Limpiando tu personalidad —contestó su amante.

jueves 30 de junio de 2011

Las raíces de ella



Fotógrafa Amélie Olaiz

Exhibicionista

Para Rosita Valdés
Salió a dejar la charola vacía del desayuno, se le cerró la puerta.
Miró hacía los lados; estaba sola en el pasillo sin la llave del cuarto. Buscó un teléfono para hablar a la administración. No había. Pegada al muro caminó por el pasillo. Al abrirse el elevador agradeció que estuviera vacío. Ya en el loby caminó con forzada seguridad hacia el escritorio del botones. Iba con su baby-doll más corto entre un mar de ejecutivos muy trajeados. Esa fue la primera vez.